NUEVAS RESTRICCIONES DE RUSIA A LA LIBERTAD EN INTERNET

El Gobierno Ruso pone nuevas restricciones mediante leyes, a la libertad en Internet.

Libertad en internet
Libertad en internet

El espacio para la libertad de expresión en Internet en Rusia se estrecha aún más, pues entrarán en vigor en días duras regulaciones que darán a las autoridades rusas el poder de supervisar información acerca de personalidades de Internet del país, incluidos blogueros y políticos de la oposición.

Las restricciones vienen después de que algunos de los más destacados sitios web de noticias en línea independientes de Rusia hayan sido bloqueadas en los últimos meses, y ocurre además en un momento tenso en el conflicto de Ucrania, que ha elevado las tensiones entre Rusia y Occidente a niveles no vistos desde la Guerra Fría.

Internet en Rusia había sido durante mucho tiempo un lugar sin censura, incluso en su época del Kremlin más estricto. Pero a partir de ahora, con la nueva normativa en la mano, se alentará la censura en línea y aumentarán los riesgos para quienes proclamen vía online puntos de vista contrarios.

El conjunto de normas que entran en vigor se conoce como la «ley blogger», e implica que cualquier persona que tenga una audiencia en línea diaria de más de 3.000 personas, estarán obligadas a inscribirse en la Agencia de Supervisión para cumplir con las regulaciones de medios de comunicación que requieren a los bloggers a publicar sus nombres y datos de contacto. La norma también les hace responsables de cualquier información falsa que pudieran publicar, junto con cualquier información errónea contenida en comentarios publicados en sus páginas web, incluso si los bloggers no escribieron los comentarios.


A pesar de todo, y a partir de la aprobación de la Ley, cada blogger podría enfrentar una amenaza de persecución penal por dar sus opiniones.

Los críticos  dicen que las reglas son confusas, que están mal escritas y que esto va a complicar el poder cumplirlas con coherencia.

Evidentemente la Ley no ha caído muy bien, en eso casi todos comparten la opinión, pero dadas las circunstancias en las que se encuentra el país, parece que no hay valientes dispuestos a decir «no estoy de acuerdo en esto». La solución, probablemente, la huída a la Deep Web.

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